Esta obra de arte, pintada por Diego Velásquez en 1956, es muy bonita y detallada, aunque, en mí no despierta ninguna emoción. Por lo tanto, la forma en que yo la dibujaría, sería para empezar, con crayones. Crayones de un montón de colores diferentes, situados en diferentes partes de la obra. Como si lo dibujara un niño pequeño que solo sabe dibujar las partes principales del cuerpo humano y algunas figuras geométricas.
Camila Piñeiro Aguilera
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